domingo, 6 de diciembre de 2009

EL SERVIDOR EN LA IGLESIA

EL SERVIDOR EN LA IGLESIA


Durante algunos días una frase viene golpeteando en mi cabeza: “El servidor es un soldado”. Esta frase viene insistentemente a mí como una campana que repica, y es como si el Señor insistiera en repetírmela para que de una buena vez quede grabada en mí. Claro que en un principio caí en la tentación de creer que esta frase no era directamente para mi si no mas bien para que se las trasmita a mis hermanos de comunidad, y de esta forma comencé a trabajarla en mi interior, mucho antes de decidirme a escribir estas líneas.
Así empecé a desglosar la frase:
“El servidor”: Me pregunté ¿que es ser un servidor? ,dice el diccionario de la Real Academia Española que “servidor” es la “persona que sirve”, estamos llamados a “servir” . Dice también que servir es:

-Estar al servicio de alguien
-Ser de utilidad
-Dar culto a Dios y a los Santos, emplearse en los ministerios de su gloria y veneración.

• Si servir es estar al servicio de alguien los servidores de nuestra Iglesia Católica debemos estar al sevicio del Señor sirviendo a nuestros hermanos.
• Si además servir significa ser de utilidad, aquellos que nos consideramos servidores y que hemos sido llamados al servicio del Señor debemos ser siempre personas de utilidad llamadas a sumar y no a restar, llamadas a despejar el camino de salvación en lugar de entorpecerlo.
• Y si además servir es dar culto a Dios y a sus Santos empleándonos –poniéndonos al servicio- en los distintos ministerios destinados a los laicos para dar gloria a El y venerar su santo nombre, pues bien entonces ser un servidor en la Iglesia es una tarea de gran responsabilidad y alta edificación para nuestra salvación y la de los que nos rodean.

Ser llamados a servir es un regalo que el Señor nos hace a través del sacerdote que nos convoca a participar activa y plenamente de la tarea que como laicos no podemos dejar de hacer. Somos precisamente los laicos los que, en perfecta armonía con el sacerdote debemos ocuparnos de diferentes servicios dentro de la comunidad parroquial según el discernimiento del que nos convoca dando así de nuestro tiempo y talentos, entregando los dones y carismas donados por el Señor para la construcción de su reino.
Esto, no pocas veces trae aparejado dificultades que casi siempre tienen que ver con las actitudes que asumimos los convocados y algunas veces las que asumen hermanos con quienes compartimos la vida comunitaria. Los celos, las envidias, el no saber ubicarme en el lugar donde me han llamado a servir, el querer adueñarme de tal o cual servicio, etc… son piedras en el camino que debemos saber sortear. Si son nuestras pedir al Señor que nos ayude a quitarlas y si son ajenas orar por aquel o aquellos que están en esa situación frente al servicio que me ha tocado llevar adelante, compartir, coordinar, etc.
Y que es lo que quiero decir con que el servidor es un soldado ?
Muchas veces vemos en el seno de nuestras comunidades “florecer” lo que llamamos “heridas” espirituales… no faltara aquel servidor o servidora a la que se le escuche decir.. me siento herido/a por aquel hermano o hermana que me dijo o que me hizo tal o cual cosa, o por el sacerdote que en tal reunión me increpo o dejo en descubierto mi error, o que en aquella homilía predicó sobre aquel tema que “seguramente” estaba dedicado a mi, o que no me tubo en cuenta para tal o cual actividad, etc.….. Es cierto que en diferentes ocasiones nos tocan padecer algunas de estas situaciones y tantisimas otras que no viene al caso mencionar, pero no es menos cierto que en post de “hacernos notar” vamos transitando la vida de comunidad “victimisandonos” , haciéndoles saber a los otros cuan herido/a estamos por aquel que “no tuvo caridad” o “ no me amo” con el amor de Dios…..
Si el servidor es un soldado, lo es de Cristo “un soldado de Cristo”, y como soldado que esta al servicio de su Señor debe tener la fortaleza que viene precisamente de El para llevar adelante la tarea encomendada.



• En las guerras que la humanidad ha tenido que sufrir un soldado no discute las órdenes, mas bien las cumple confiado en aquel que las imparte. Así también en la iglesia debemos aceptar con un corazón confiado la guía de aquel o aquellos que el Señor ha llamado para pastorear su rebaño, sabiendo que su discernimiento nos ayudara a fortalecer nuestra vida de fe, a pesar que muchas veces no alcanzamos a comprender ciertas situaciones por las que debemos atravesar, pero que al final redundan en un acercamiento pleno al Señor a través del servicio.
• Un soldado no anda lamentándose por tal o cual herida, no analiza si las indicaciones fueron en tal o cual tono simplemente sirve hasta el final confiado en que aquello es para lo cual fue convocado.
• Un soldado no busca desunir, la desunión en la batalla implica la desprotección, no tener quien nos cuide las espaldas. Los servidores debemos protegernos orando unos por los otros, ya que cuando más nos ponemos al servicio de Dios mucho mas son los embates del enemigo que acecha como león rugiente.
• Los soldados se cuidan y protegen unos a otros sin tener demasiado en cuenta las pequeñas diferencias propias de las personalidades humanas. Luchan por un objetivo común y eso los une. Así también los servidores del Señor debemos enriquecernos con el aporte de nuestros hermanos, ya que en la diversidad de dones y carismas encontramos una de las riquezas más grandes que Dios da a sus hijos.

Comencé diciendo que la frase a la que me referí en un principio creí que no era para mi si no mas bien para transmitirla a mis hermanos, gran error.. el Señor me ha mostrado una vez más que soy yo quien más necesita revisar mi servicio en su Iglesia quedando en el final de esta reflexión la pregunta ineludible; ¿Cuántas veces dejo de ser un soldado de Cristo?.... ,

Entre tantas otras :

• Cada vez que no asumo con responsabilidad mi servicio, acomodándolo a mí antojo, a mis ganas, a mis estados de ánimo etc..
• Cada vez que critico el servicio de mis hermanos en lugar de revisar el mío tratando de agigantar los posibles desaciertos de ellos y minimizando los míos.
• Cada vez que con mis murmuraciones hago “correr” mi descontento sobre distintas actitudes de aquel o aquellos que pastorean mi comunidad en lugar de plantearle el tema directamente al /los interesados con espíritu de unidad.
• Cada vez que tomo como algo personal o en “mi contra” las indicaciones y/o sugerencias que me hacen aquellos que hace tiempo vienen caminando en el servicio al Señor y que seguramente desean de corazón construir conmigo una comunidad que de gloria a Dios.
• En fin, cada uno podrá agregar las suyas…

Que el Señor nos guíe e ilumine y podamos ser esos “soldados de Cristo” que la Iglesia necesita.
Que Maria, nuestra buena Madre interceda por cada servidor dispuesto a donarse para que el mundo crea.